

Peter Key, Director y Fundador de Dearden Consulting, ofreció el 11 de Noviembre de este año, en la Biblioteca de Bidebarrieta (Bilbao), una de las ponencias sobre: Enfermedades Crónicas, dentro del Ciclo de Innovación Sanitaria.
"Organización de un Sístema de Salud para Crónicos", fué el lema de su disertación, dentro del conjunto de conferencías, cuya apertura correspondió al Consejero de Sanidad del Gobierno Vasco: Rafael Bengoa.
Me dirijí a el, para que me trasladara lo que allí se expresó, y esto me dijo:
Los sistemas de salud a lo largo de toda Europa se están enfrentando a los mismos retos.
Tenemos poblaciones envejecidas que requieren atenciones especiales en los sistemas de salud y la proporción de esa población que supera la edad de la jubilación, esta creciendo de manera dramática.
Tenemos que afrontar esta creciente demanda de atención, en un entorno económico sin precedentes y que a muchos gobiernos a lo largo de Europa les lleva a niveles insostenibles de deuda pública.
El tercer gran reto es la creciente incidencia de la enfermedad crónica en la población. Afecciones tales como las enfermedades cardiovasculares, diabetes y las enfermedades pulmonares representan una proporción creciente del total de la carga que supone la salud frágil en nuestra comunidad y que amenazan con colapsar nuestros sistemas de salud.
Conocemos este tercer reto desde hace muchos años, y entendemos que gran parte del problema deriva de la elección de estilo de vida que hacemos como individuos. Si fumamos, tenemos sobrepeso, abusamos del alcohol y hacemos poco ejercicio físico, pagaremos un precio en términos del futuro de nuestra propia salud, y este precio lo compartiremos con nuestras familias, nuestras empresas y con la comunidad en la que vivimos.
Los Gobiernos a lo largo de toda Europa han tomado cartas en el asunto para reconducir los hábitos vida, con buenos resultados en algunas áreas, pero la magnitud total del problema es todavía extensa, y los sistemas de salud continúan enfrentando una demanda sin precedentes de personas que en este momento empiezan a vivir con un problema de salud de largo plazo, en algunas ocasiones de décadas.
El encuentro con este reto de la enfermedad crónica requiere de una reflexión completa de cómo nuestros sistemas de salud están organizados y hacia dónde se dirigen.
El Dr. Rafael Bengoa, Consejero de Sanidad del Gobierno Vasco, era anteriormente Director con la Organización Mundial de Salud en Ginebra.
Lideró junto con su equipo un estudio integral de Gestión de la Enfermedad Crónica.
La conclusión principal del estudio fue que necesitamos cambiar hacia un nuevo modelo en el que los sistemas de salud dejen de verse como los responsables de las emergencias vitales de los individuos, y en lugar de ello se concentren en trabajar en colaboración con la sociedad para prevenir el inicio de la enfermedad, y con los individuos y sus familias para gestionar y minimizar el impacto de la enfermedad tras su comienzo.
Pero, ¿qué significa esto en la práctica para nuestros sistemas de salud?
Aspectos de organización cultural. Puede tener un mayor impacto que cualquier otro factor en el rendimiento y la eficacia de cualquier organización, en cualquier sector.
El nuevo modelo en los sistemas de salud necesita reforzar la asociación y colaboración por encima de todo. La colaboración con individuos y sus familias que están conviviendo con la enfermedad; la colaboración con la comunidad y otras organizaciones que pueden influir en la elección de los estilos de vida; colaboración con los proveedores de la atención social, y colaboración entre los diferentes profesionales sanitarios involucrados en el apoyo y tratamiento del individuo.
Aquellos sistemas de salud que mejor están respondiendo al desafío de la enfermedad crónica son sumamente innovadores a la hora de crear nuevos roles que reflejen mejor las necesidades reales de las personas que conviven con la enfermedad.
Muchos de esos modelos de conducta están basados en la comunidad ya que es ahí donde vive el paciente y donde prefiere ser tratado. Muchos construyen una continua relación individualizada entre el paciente y el equipo de la zona de salud (Un ejemplo es la Comunidad de Enfermería en el Reino Unido que trabaja con todas las personas que padecen diabetes o enfermedades pulmonares de una zona en concreto,).
También se están creando nuevos equipos en los que se combinan elementos de la asistencia sanitaria y social, de forma que se provea al individuo y a la familia de un cuidado y un apoyo sin fisuras.
Los sistemas de salud a lo largo de toda Europa están dotados de profesionales en cuidados de la salud, los cuales están altamente formados y capacitados, y eso es esencial para ofrecer un cuidado de alta calidad.
Con nuestro nuevo modelo necesitamos basarnos en esas habilidades clínicas esenciales y reconocer que poseer otras competencias es cada vez más importante.
En un mundo de alianzas necesitamos personal en cuidados de la salud que escuche bien, que pueda construir relaciones eficaces, que pueda influir en el comportamiento de los demás, que comunique bien, que pueda contribuir en el funcionamiento de los equipos, y que se sienta a gusto trabajando en diferentes entornos en función de las necesidades del individuo derivadas de los cambios en la enfermedad que está viviendo
Aquellos sistemas de salud que obtienen resultados a nivel mundial en el ámbito de las personas con enfermedades crónicas atribuyen una importancia especial al desarrollo de sistemas de información que reflejen la naturaleza del desafío.
Se aseguran de que los individuos con enfermedades crónicas tengan un fácil acceso a la información que les permita gestionar su propia salud.
Se aseguran de que los equipos de salud a nivel local posean (y compartan) la información que les permita manejar los casos individuales a los que tienen que prestar apoyo continuo.
Se aseguran de que tengan información que les permita identificar aquellos casos con necesidades más complejas.
Se aseguran de disponer de información sobre el total de la población que les permita predecir la demanda futura y en consecuencia planificar los servicios futuros .
Ellos utilizan la información para comparar los resultados en todo el sistema y aprender de la experiencia.
El vivir con la enfermedad crónica ocurre 24horas/7 dias para el individuo y la familia afectada. En nuestro nuevo modelo necesitamos asegurar que los servicios prestados por nuestros sistemas de salud reflejen esta realidad, y sean suficientemente accesibles durante todo el día para aquellos con necesidades continuas.
También debemos reconocer que el lugar preferido para la prestación de los servicios a las personas con enfermedad crónica suele ser en su propio domicilio. Necesitamos responder a esta expectativa en la medida de lo posible, y asegurar que cuando esto no sea factible, se presten los servicios en los entornos locales tanto como sea posible, y que la dependencia de los hospitales distanciados en cuanto al acceso a la atención sanitaria sea residual.
El mejor cuidado para las personas que conviven con la enfermedad crónica es el integral. Esto puede conducir a la conclusión de que los sistemas de salud necesitan ser reestructurados para lograr el cambio. Sin embargo la reestructuración se traduce en un alto precio en términos del caos que a menudo le precede y la pérdida de atención a las cosas que marcan la diferencia en el servicio para los usuarios durante el proceso del cambio.
Una estrategia mucho mejor es concentrarse en los demás ámbitos de la vida organizacional que se presentaron anteriormente. Con una cultura diferente, con equipos que desempeñen nuevos roles y habilidades, con mejor información, y con un enfoque diferente de donde se presta el servicio, cualquier sistema de salud puede realizar auténticos progresos en el abordaje del reto de la enfermedad crónica.
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