Para seguir conociendo y entendiendo la arquitectura propia de Bilbao, esta vez me dirijo con el arquitecto Ramon Carnicer Malax-Echevarría, a observar el edificio de la calle Ripa nº 6, y esto me comentó:
"La arquitectura racionalista nace como consecuencia de las transformaciones que la aplicación de los principios que informaron la segunda Revolución Industrial indujeron en la manera de concebir la ciudad y sus edificios.
Apoyándose en la introducción de la
racionalidad en el proceso creador y en la importancia dada a la función como
generadora de la forma, aparece como contraposición a los postulados de las
corrientes estilísticas que derivaron en la aparición del llamado “Art Nouveau”
y su manifestación formal, que fue el valor dado al ornato.
De esta manera, la arquitectura
racionalista se distinguió por el rechazo de todo ornamento superfluo,
adoptando el
uso de las formas geométricas simples y dejando al empleo del color y del
detalle constructivo lamisiónde realzar lo edificado. La utilización de la
línea recta y los volúmenes limpios, supuso un cambio radical en la visualidad
y estética constructiva, que determinó un repertorio formal arquitectónico que
fue adoptado ampliamente, de tal manera que llegó a ser un estilo
internacional.
En Bilbao, las primeras
manifestaciones de la nueva arquitectura se realizaron a principios de los años
30 del siglo pasado, siendo el edificio que hoy visitamos una de las muestras
más significativas.
Finalizado el año 1.931, se ubica en
el nº 6 de la calle Ripa y su uso es de locales comerciales en la planta baja,
de oficinas en la primera y de viviendas en el resto de plantas.
También obra del arquitecto Tomás
Bilbao, nos ilustra –en comparación con el edificio de este mismo arquitecto
que comentamos anteriormente en este blog- la revolución estilística que supuso
el cambio citado.
Siguiendo los principios racionalistas,
que demandaban una arquitectura basada en la utilidad, la higiene y la
utilización de los nuevos materiales y procedimientos constructivos
disponibles, el arquitecto realiza un edificio en el que, según sus propias
manifestaciones, se estudia el aprovechamiento en planta “sin olvidar un solo momento los aspectos higiénico y sanitario en el
grado de perfección que hoy alcanzan sus contenidos y utilizando para la
consecución del más perfecto resultado todos los progresos que la técnica y las
industrias que intervienen en la construcción permiten”.
Y continúa: “Resueltos los problemas en planta, el racionalismo se asoma al exterior
disponiendo los huecos de la manera más apropiada a su finalidad, según se
proponga con ellos captar los rayos de sol, o, por el contrario, protegerse del
mismo y de su luz, aislar, ventilar, etcétera.”
Emplea el lenguaje formal derivado de
la aplicación de los preceptos racionalistas, con volúmenes puros revocados y
con ausencia total de ornamento, solamente la nota de color de los entrepaños
de las ventanas o del de las persianas. Los balcones ciegos contribuyen a
aliviar la planeidad de la fachada, pasando a ser elementos fundamentales en su
composición, definiendo sus partes y organizando su movimiento.El remate con
barras de hierro horizontales-se repite en la terraza del piso superior y en la
solana sobre éste, dando al edificio una inspiración naval característica de
otros edificios racionalistas del País Vasco, ciertamente oportuna en este caso
dada su ubicación.
El edificio, sin ser un ejemplo de
puro racionalismo dadas las limitaciones que supone para su desarrollo la
ubicación del solar que ocupa, sí tiene el mérito de ser una obra pionera en
nuestra villa de esta corriente fundamental en la historia de la arquitectura,
y no solo de ésta.
Del racionalismo se ha dicho, en
palabras de Tomás Bilbao, “que es algo
más que una serie de principios constructivos y estéticos; algo más que un
sistema de organizar los materiales según sus diferentes funciones prácticas;
que el racionalismo es nada menos que un sistema moral, una ética nueva.”
Gracias Ramón.




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