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14 de diciembre de 2016

"VOLVERSE OTOÑO". RAFA REDONDO. IPAR HAIZEA. BILBAO.




  Me puse en contacto con Rafa Redondo,  solicitándole poder publicar en "Bilbao: Desde dentro", este texto que ha escrito para la Asociación Ipar Haizea de Bilbao, y me dijo: "adelante".
  Aquí os lo participo.: 


  "Volverse Otoño".

  Escribo en otoño. A mis setenta y cinco años vivo esta estación como el atardecer de mi atardecer; también, y sobre todo, de un sentido renacer. 

  Otoño, primavera interior. Bienvenido seas tú, mi caro otoño, tiempo extraño al tiempo; el que nos lleva a la interior morada de la creación, mientras todo exterior suena a demolición. Todo en otoño es volver a la raíz, al secreto resuello de la hoguera encendida en los adentros…

  Ahora es otoño. Todo vegetal, arbusto o árbol, ahora se entierra, se introvierte en el silencio de su inaudible latido. Y el ser humano también se vuelve otoño, testigo de su propia muerte y de su nueva vida. Tal es la lección de la savia sagrada que fertiliza el corazón de  las estaciones. La vida, se repliega en la madre tierra, aguarda en silenciosa espera el brotar perenne de encendida luz y  primavera.

  Ahora es otoño; nos toca serlo, y ser otoño, en las circunstancias que vivimos, no es  asunto de  mera climatología. Ahora, la vida, tan hospitalaria y receptiva, se congrega y nos congrega en el fondo de su Fondo. Una estación austera y desprendida como el amarillear de las copas de los chopos, que se desnudan progresivamente de sus hojas. Hora de transformación de la raíz hasta la copa.

  Ahora es otoño. La vida ha quedado enterrada, sin el mínimo sudario que cubra su desnudez. Pero su gran fuerza, alojada en las entrañas de la embarrada tierra, latente e incendiaria, alimenta la semilla que hará reventar la propia muerte, y  la falsa conciencia que a modo de fortaleza hemos forjado. Horas de derribo y de limpieza.

  Ahora es otoño. Hora de saber des-prenderse  como las hojas y des-aferrarse de los miedos con que los poderosos, apelando a tu inexistente seguridad, te acosan, y  amedrentan. Ante ellos solo cabe la  silenciosa respuesta de quien, aupado en la fuerza de  su fragilidad, mantiene el cuidado de aprender a soltarse del miedo y la amenaza incapaces de derribar tu interior castillo.  

  Urge saber vivir desposeído, y de esa forma poder afrontar las amenazas de los insaciables fabricantes de mortajas. Urges saber caer. Y saber volar sobre los lomos de los escorpiones. Como las desprendidas  y confiadas hojas. Tal es nuestra fuerza.

  Ahora es otoño. Época de aprender la sagrada danza de la reseca hojarasca,  de  saber besar el suelo sin humillarse, de aprender a bailar sobre nuestras propias raíces, tan ajenas al volátil Dios Mercado. Será preciso saber vivir sin nada, o buscar un  rehabilitador que nos adiestre a no endeudarnos con los verdugos que todo lo calculan y cuentan, aunque también ellos tengan sus días contados. 

  Y conviene aprender a caer y levantarse sin dolor, a desprenderse del anzuelo que desde siglos nos sujeta al sinsentido de la patología de la normalidad. Una transformación de dentro afuera, no al revés. Un cambio de casa, no solo de muebles. Un nuevo modo de sentirse especie humana.

  Casi nadie sabe en qué consiste eso de saber caer, pero hoy nos toca aprender los movimientos de bajada. Y nos da  miedo.

  Mas el pánico es rentable para la eterna minoría, el miedo paraliza al frágil yo, pero las hojas, confiadas, nos enseñan a desprenderse de su temporal cobijo. Saben de una Unidad no globalizada, comprenden que existe otra conciencia, otro modo de vida, otro modo de ser acorde con las raíces el Ser.

  Las hojas, sabiendo morir,  son maestras de la vida; saben mucho: nos enseñan a  olvidar el árbol que les dio seguridad,  enseñan  confianza y valor más allá de la vida y de la muerte. Nos invitan a ser sin poseer.  Y algo fundamental: ellas son el símbolo y germen de una nueva conciencia, primavera que anuncia el derrumbe de un viejo torreón pensado inamovible. Es la voz de la vida, de la Vida que habla en la realidad que ves, en la naturaleza desprendida…  

  Rafa Redondo.


*(Foto de Rafa Redondo: Facebook)


1 comentario:

  1. Si me permites, llevo este texto a mi página en FB, espero que Rafa Redondo no tenga inconveniente. Es que me ha parecido una bellísima manera de describir estaa etapa de la vida que él llama Otoño. Pienso como él. Gracias. Si no puede ser me avisas en mi perfil de FB y lo quito.

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